La Revista de Vega de Santa María      Tradiciones

CASTAÑAS PILONGAS PARA LOS NIÑOS EN VIERNES SANTO

Nuestros mayores recuerdan que a los niños se les entregaban en la plaza, unas castañas pilongas después de la misa de Viernes Santo.

Era el comienzo del siglo XX, aquellos años de miseria, indigencia y pobreza. Don Segundo era el párroco de Vega de Santa María, recientemente llegado cuando se instauró esta tradición: Una señora repartía castañas en la plaza a los niños y niñas después de la misa de la mañana del Viernes Santo, cada año desde 1910.

Aquellas castañas eran bienvenidas y nadie hacía ascos a la dureza o escasa calidad del regalo. Se cogían y se disfrutaban ablandándose en las bocas fuertes y vigorosas aún, de los más pequeños.

Año tras año se repetía aquella dádiva que pocos recuerdan de donde procede.

Pues la autora de aquella tradición era Doña Felipa Martín Martín, vecina de Vega de Santa María, con residencia en la calle Santa María, número 12, viuda de Florencio Hernández y que murió sin descendencia, donando a la iglesia, una finca en el sitio de las Eras, llamada La Malagueña, a cambio de que se oficiara una misa el Viernes de Dolores y que se reparta a la salida una arroba de castañas pilongas entre los chicos y chicas de este pueblo.

El encargado de ejecutar este encargo, fue su sobrino segundo, Víctor López Fernández, casado y vecino de Ávila, nombrado albacea en el testamento, para ejecutara la voluntad de la difunta.

Aquellas castañas que nuestros antepasados saboreaban de niños, eran el producto de la renta de aquella finca de La Malagueña, que se pagaba religiosamente en la mañana del Viernes Santo, tras la misa, y que creó esta curiosa tradición que se mantuvo hasta la llegada de la concentración parcelaria en el término municipal, donde aquella pequeña finca pasó a formar parte de la parcela rústica que recibió la iglesia junto con sus otras propiedades.

El clima de la Vega no permite que se cultiven castaños, por lo que se supone que sería su sobrino segundo quien desde la capital, proporcionara el preciado fruto a la encargada de repartir las pilongas entre los niños en la mañana de Viernes de Dolores tras la misa.

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